Casas afectadas por el sismo.
 
   

Las localidades de Pelluhue y Chanco se encuentran en la VII region del Maule, al sur de chile, a 30 km del epicentro.
Pelluhue es una localidad a orillas del océano pacifico que vive del turismo, debido a sus grandes olas hay gran actividad surfistica y de la pesca.
Viven en ella 6400 habitantes.
En tanto que Chanco, se encuentra en las cercanías del océano, pero protegida por una serie de bosques que fueron declarados reserva nacional en 1979.

 
 
     
 

El territorio chileno se encuentra recorrido desde sur a norte por la falla de nazca que se encuentra en estado activo, se mueve a razón de 11cm anuales con respecto a la americana sobre la que realiza una presión constante.
El 27 de marzo de 2010 a las 0330hs. chilena, se produjo un sismo de 8.8 en la escala de Ritcher.
El Centro Geológico de Estados Unidos reportó que después del sismo de 90 segundos de duración ocurrieron 29 réplicas de magnitud 5 grados o más, incluso una de 6,9 grados. El epicentro se ubicó a 325 kilómetros al suroeste de Santiago, a 115 kilómetros de Concepción, junto al río Bío Bío y a una profundidad de 35 kilómetros.
El Centro de Alerta de Tsunami del Pacífico indicó que se emitieron alertas de maremoto en 53 países de Sudamérica, Hawai, Australia y Nueva Zelanda, Japón, Filipinas, Rusia y varias islas del Pacífico.

   
 
   

La misión se inicio con las preparativos el mismo 27 de marzo estableciendo los contactos pertinentes y comenzando a realizar la viabilidad de la misión.
Alistado el equipo partimos rumbo a Santiago en micros Mendoza, donde el club de Land Rover nos trasladó hacia Uspallata, donde nos recibió el escuadrón de gendarmería y que luego nos derivaría al Punta de Vaca, ultima base de GNA donde nos alojaron para pasar la noche.
Al día siguiente, la travesía continuaba desde el último check point argentino, nos trasladamos en u vehiculo de la empresa CATA ,hasta Santiago, de allí a la embajada Argentina, donde dejamos asentados toda nuestra documentación.
Una diplomática Argentina nos contacto con la ONEMI (Defensa Civil Chilena) quienes nos derivaron con los FECH quien nos traslado hasta PELLUHUE, que había requerido nuestra colaboración.
Seis horas mas de viaje fueron necesarios para arribar al últimas horas de la tarde, donde nos presentamos al Cte BV Nieri quien casi automáticamente nos envió con gente de acción social de municipio para que nos den albergue. Nos los alojaron en un restaurant abandonado en la playa, pero a las pocas horas nos trasladaron a unas cabañas en la altura del cerro, por temor a que un tsunami nos pudiera alcanzar.
Pelluhue es una localidad turística, que vive del surf por sus grandes olas y de la pesca. En la playa y la costanera fue desvastada, dado que tras el fuerte sismo a los quince minutos azoto la primer ola del tsunami, luego una segunda y hasta una tercera arrasaron con lo poco que quedaba en pie.
Las misiones comprendieron rastrillar la playa en busca de cuerpos o pruebas de via.
Apenas arribamos y nos instalamos, nos asignaron la primer misión, en un semi descampado con una depresión denominada “el vertedero” que por las grandes olas se había trasformado en una laguna de 200 x 100 mts, con autos dentro, casas semi hundidas en su periferia, y un fuerte olor a descomposición. Dado que nadie tenia en el lugar equipos de protección adecuados, ni equipos de descontaminación se decidió esperar el arribo de maquinas viales, para drenar la laguna, para lo cual habría que esperar tres días.
A la mañana siguiente se realizo una formación en el COE; se presentaron las unidades el Comandante de incidente y se comenzó a operar.
Nosotros habíamos conformado un rudimentario mapa a través del Google maps en Santiago, lo empalmamos y con la ayuda de GPS lo bajamos a escala.
Nos integramos junto BV de Pozo de Almonte y operamos como una sola unidad partiendo a realizar una misión de rastrillaje de la playa, ya que el mar comenzaba devolver los cuerpos y asimismo realizar operaciones BREC (Búsqueda y Rescate en Estructuras Colapsadas).
Por la noche se declaró el toque de queda por el ejercito chileno a partir de las 2030hs. Siendo autorizado solo personal de emergencias a transitar en casos puntuales.
Hechas las gestiones con el TTe a cargo pudimos operar sin ningún inconveniente.
La primer noche compartimos la cena con los bomberos de Chile, quienes se alojaban en la parte superior de nuestro alojamiento.
Todas las unidades que llegaban estaban alojados en un complejo de cabañas en la parte media del cerro y que su dueño cedió gentilmente para sus propiedades para los grupos de rescate.
Al día siguiente nos trasladaron a la localidad de Chanco, a pocos km. De Pelluhue, donde estuvimos en el campamento base donde nos encontramos con un enorme vivac de grupos de rescate, había unidades de Chile y de Venezuela. Grande fue la emoción cuando nos dijeron…
.- Allá están los argentinos ¡!!!! …
Y vimos su vivac …. en la torre de comunicaciones nuestro pabellón flameando y todo su equipo, nos reunimos y conversamos sobre lo acontecido. Era una unidad de KSAR de la policía provincial de San Luís, con quienes operaríamos al día siguiente.
Durante la jornada nos asignaron la tarea de clasificar las casas y los daños estructurales de cada una.
Salimos en dos equipos uno por cuadra, revisando casa por casa, ambiente por ambiente y grieta por grieta, con la mayora de las casas de adobe, con rajaduras de paredes, con techos semi caidos, fue una tarea lenta.
Levantábamos el falso techo y revisábamos las estructuras que soportaban las tejas a dos aguas, verificando que no hubiera deformaciones, desplazamientos o fisuras en los descansos de los tirantes…. Era una tarea lenta, pero no dejamos una solo a grita sin revisar.
Hubo casos en que la gente nos pedía por favor que le aprobábamos que podían habitarla, que ellos la repararían, ya que en caso contrario deberían abandonarla provisoriamente, hasta que llegaran los arquitectos y tomaran la decisión final sobre la estructura.
Si bien no éramos personal idóneo, había fallas estructurales muy evidentes que no dejaban en duda los riesgos de vivir en esas propiedades.
Cada casa se colocaba los pictogramas en la parel del frente.
La misión terminó pasada las 2030hs. De ahí nos dirigimos al campamento en Chanco, donde se realizaba la reunión del COE local a cargo de un Comandante Don Julio Sagredo de Carabineros, quien nos pasó las últimas novedades y asimismo nos confirmó que ya disponía de un TE satelital para mejorar las comunicaciones.
Aquí ocurrid un hecho muy particular, el Cte de BV Voluntarios de Chanco desautorizo la autoridad del Cte. de Pelluhue, y nos dijo que el estaba a cargo de todas las ops en la zona y que nos requería para operar el día siguiente a la 0800hs para integrar a nosotros una unidad Chilena de rescate en montaña.
Regresamos a Pelluhue pasadas las 2330hs en pleno toque de queda, pero dado que estábamos todos identificados y nos presentábamos a cada check point, estos a su vez notificaban a los próximos con lo cual hicimos arribo al COE de Pelluhue sin mas novedad que la preocupación del Comandante Don Patricio Nieri por la demora en el arribo. Se le pasaron las novedades sobre los dichos de la autoridad de Chanco y sus requerimientos a los que se nos explicó el porque estaba a cargo.
Nuestra preocupación radicaba en que se había coordinado una operación con otra unidad al día siguiente y no queríamos tener problemas de competencia de las autoridades, ni faltar a nuestra palabra empeñada.
Por este motivo y de forma urgente nos trasladaron hasta la casa de un Concejal de Pelluhue a quien el Cte Nieri le explicó nuestra situación y les dijo que éramos imprescindibles en su localidad y que no podíamos ser trasladados ya éramos necesarios para operaciones BREC. Asimismo le expusimos nuestra situación, respecto del compromiso adquirido para el día próximo (nosotros no sabíamos los alcances de las autoridades de los COE según las localidades, ya que encima eran aledañas y en Chanco estaba la autoridad de Carabineros que manejaba todas las operaciones).
Así fue como el Concejal se comunicó con una asesora personal de la presidente Bachellet quién le dijo que nos quedáramos en Pelluhue y que ella se hacia cargo de nuestra situación, que se comunicarían con las autoridades de Chanco para darles la novedad. Eran las 2345hs cuando terminamos de poner las cosas en claro y al día siguiente operamos nuevamente desde Pelluhue con nuestros mandos naturales hasta el final de nuestra misión.
Luego el descanso.
Normalmente hacíamos retreta a las 0130hs, luego del dibriefing de misión, para hacer diana a las 0600hs, higienizarnos y dirigirnos nuevamente al COE en busca de una próxima misión.

Una de las misiones comprendió rescatar “armamento” de un vehiculo enterrado en la arena; este pertenecía a un Coronel Chileno que mientras circulaba por la costanera fue envuelto por una de las olas del tsunami y arrojado al mar.
La esposa nos contaría luego que los tres, junto a su hijo lograron arrojarse al mar, pero el esposo no sobrevivió. La policía de investigaciones chilena requería el armamento y había que rescatarlo del automóvil.
Junto a nuestros compañeros de misión de Pozo de Almonte estuvimos descuartizando el auto durante horas, pero los cambios de mareas constantes debido a las permanentes réplicas, hacían que cada excavación lograda en segundos se rellenaran de arena nuevamente en pocos segundos, poniendo en riesgo mas de una vez la seguridad del personal, ya que son playas muy pronunciadas, y cuando las olas retrocedían lo hacían con mucha fuerza, con riesgo de arrojarnos al mar.
Pasadas cuatro horas cavar, barretear y cortar el auto, y viendo el riesgo reinante el jefe de la policía reinvestigaciones dijo que suspendiéramos las operaciones.
Quizás para los que tienen conocimientos de estriación vehicular parezca mucho tiempo cuatro horas, pero no lo fueron, si consideramos donde estaba ubicado el auto y las condiciones en las que operábamos.
Llegamos a ser ocho socorristas y bomberos operando simultáneamente, con herramientas hidráulicas y con relevos y cada pequeño logro, la próxima ola todo lo tapaba y debíamos volver a comenzar.
Fue una tarea extenuante.
Al regresar, fue tal el cansancio que todos teníamos de luchar contra el mar que el Cte nos dio franco (siempre y cuando no ocurriera una emergencia).
Camino al COE me informan por VHF que había un periodista de editorial PERFIL (editorial argentina) que quería hacernos una nota.
En estado calamitoso (el periodista luego me diría que se asustó al ver mi cara de cansancio) me presente junto al periodista y le dimos la nota.
Fue muy emocionante la entrevista, en un punto en el que me quebré al hacerle referencia por la impotencia del tiempo que nos había llevado arribar por la falta de un vehiculo único para trasladarnos, de la falta de equipo, de poseer mas conocimientos que equipamiento, la falta total de apoyo financiero del estado argentino y nosotros operando en forma voluntaria a miles de kms de nuestra nación con un estado ausente, al que de alguna forma también representábamos. Terminé llorando de tanta impotencia y a la vez de haberlo logrado contra todos los contratiempos. El matiz es que a su vez las localidades de Chanco y Pelluhue se disputaban la autoridad para integrarnos a sus equipos de respuesta, todo un orgullo, lastima que no fuera igual de nuestra propia nación.
Al finalizar realmente no me sentía muy bien, el estrés postraumatico estaba haciendo mella y no quería correr riesgos, por lo que me acerqué a la carpa de asistencia sanitaria, los médicos me controlaron y me dijeron que los valores eran normales para mi edad y la situación que estábamos viviendo agradeciéndonos de venir de tan lejos para ayudarlos, a lo que les conteste…

No, gracias a ustedes, porque son nuestra espalda… en uds. descansamos si nos pasa algo !

Luego de ello se procedió comenzar a limpiar la indumentaria y el equipo, ya que había arena por todos lados con el salitre correspondiente.
Grande fue la sorpresa cuando al revisar mi cuchillo AITOR, tenia marcas de óxido por todos lados.
Cuando llego la cabaña me encuentro que estaba cortada la red de agua potable, por lo que el dueño de la casa mi dijo de “usar la pileta de sus hijos para limpiar todo el material” (otro de tantos gestos de reconocimiento), cosa que hice lentamente y con mucho cuidado, ya que también la cortaplumas estaba afectada y todo lo que tuviera metal tenía síntomas de óxido, por lo que cuidadosamente comencé a limpiarlo y dejarlo secar al sol, antes de lubricarlos.
Esa fue nuestra última misión.
Por la tarde, me presenté al el COE a retirar nuestro pabellón que flameaba de la unidad de Pozo del Monte.
Estaban casi todos los bomberos, relajados, ya que había sido una tarde tranquila.
Cabe destacar todas las unidades chilenas habían agregado un palo en su unidad para colgar la bandera de su país, excepto con la que operabamos nosotros que tenia la de Chile y la del SAR.
Grande fue nuestra sorpresa cuando nos pidieron que se la regalásemos !!!!!
Finalmente, junto al Comandante Nieri hicimos una entrega simbólica de ambas banderas, él, nos entregaba la bandera chilena firmada por las unidades con la que operamos y nosotros entregamos nuestra bandera institucional. Fue muy emocionante el cariño con el las unidades chilenas se disputaban nuestra bandera, creo que dejamos bien parada a nuestra institución y a nuestro país.
El regreso a la mañana siguiente, en micro hasta Santiago y en avión a Bs. As.

Podríamos resumir en que fue una gran misión a larga distancia, que volvimos a superar todos los obstáculos de operar a mas de 2000 kms de nuestra Base sin novedades, cumpliendo los objetivos emanados del COE local y los nuestros personales.
Asimismo dejó en evidencia el equipamiento de las unidades chilenas, muy apoyadas por su estado, en claro constaste con las nuestra, que solo con conocimientos técnicos pudimos equilibrar.
Quizás nuestro mayor mérito era el equipo personal, muy superior al chileno, no por tanto por la calidad, sino por la diversidad de equipamiento personal que sin duda esta basado en dieciocho años de experiencias operacionales a larga distancia, cosa que hizo que en ningún momento nuestro personal requiriera material adicional para su autoprotección y manteniéndonos en funciones aun fuera de nuestro alojamiento de despliegue.
Un detalle, en una misión en la playa debimos comunicarnos con un bote de la armada con el que no teníamos contacto radial; bastó un heliógrafo para hacer Morse con la unidad naval y poder establecer contacto, ante la sorpresa de los presentes en la misión.

Sin lugar a dudas, una gran misión.